Un dia, llegue a mi casa a mediodia, y una pequeña gata bien chiquita y maullando de hambre estaba a un costado de mi carro, agarre un jamon del refrigerador y se lo di, total que la pequeña gata venia seguido por su pedazo de jamon. un par de veces se metio a la casa pero igual, se metia y en cuanto la agarraba se iba para afuera, mi niño en una de sus visitas a mi casa, lo vio y en el afan de entretenerlo le pedi que lo acariciara a lo cual tuvo un rotundo no de respuesta y la peticion de que lo sacara, el caso de que poco a poco le fue perdiendo el miedo. pues le hacian gracia ver como el gato jugaba con tapaderas o las cosas que se encontraba, el primer dia que la gata se cago en la casa, habia decidido agarrarla e irla a dejar por los rumbos donde esta mi ofiicna pa que vagueara alla y no estuviera tratando de entrar en mi casa, pero ese dia vino el niño a mi casa y despues de ver lo entretenido que estuvo con ella, no tuve fuerzas para irlo a tirar…

Pos lo que siguio… irle a comprar la mentada caja de arena, la arena , whiskas, etc. para esto fui al Wal-mart

CAJERA (Con una expresion de ternura) ; Le gustan los gatos???
YO: no
CAJERA (Con una cara de no te hagas) ; Ahhh Le EEENCANTAN Los gatos!!
YO: no….
(Total que de ahi siguio la historia que les he estado contando, y hasta consejos me dio…)

Asi que el gato entraba a la casa cuando yo estaba en ella y la dejaba afuera cuando me iba, tambien necesitaba un nombre, como mi hermana alguna vez dijo que las gatas son muy putas, pos le puse Belinda, (pude ponerle paris, pero apoyamos el producto nacional), tambien Belinda fue vista por algunos amigos mios y pues no tardaron las carrillas de que delicadito me habia vuelto, que era lo unico que faltaba pa ser todo un gay….

Asi que mi hijo en sus visitas dividia su atencion en ratos conmigo tanto con la Belinda, pobre gata pagaba con creses la comida que se comia pues mi hijo a veces la traia lazara y no la dejaba descansar, las primeras cosas que pedia mijo en las mañanas era el meter a la Belinda,

Sin embargo hoy es diferente, al salir de mi casa en la mañana, me di cuenta que sucedio lo que siempre me habia temido, Belinda estaba enmedio de la transitada calle por la que vivo, sin vida obviamente, la levante y la puse en un lugar donde no la fueran a maltratar mas, consegui una pala y la enterre, ora si como decia Joan Sebastian, “a la sombra de un guamuchil” en la orilla del canal del seri.

Les mentiria si les digo que no me encuentro triste, muy triste, no por Belinda, no porque me quede cou un cubeton nuevo de arena y un chingo de latas de comida para gato, sino por el hecho de que le tendre que mentir a mi hijo y de lo trisque que se pondra al no tener a la gata para jugar, ni se le iluminara la carita cuando la pinche gata volvia de sus vagancias porque cuando llegabamos y no estaba, todo lo que va del dia le he dado vueltas al asunto y que es lo que voy a hacer para suplirla… gato NO, (pasara lo mismo), perro, no tengo espacio en el patio…

Hasta pronto Belinda…